Un lunes por la noche, a las doce de la hora solar, cogeremos un portavelas en forma de calavera, una vela pequeña de color Amarillo, cincuenta gramos como mínimo de verbena rayada o en polvo, y un sobre

Dentro del sobre pondremos un dibujo y el nombre de la persona que queramos mortificar ( por ejemplo para que no pueda dormir o no pueda tener relaciones sexuales) y llenaremos el sobre con el polvo o rayaduras de verbena.

Sobre el sobre pondremos la calavera con la vela amarilla, y la encenderemos con una cerilla de madera ( nunca utilizar encendedor), y haremos que la cera quemando de la vela, caiga sobre el sobre, para así causar males a nuestro enemigo. Mientras recitaremos la oración siguiente.

“ Maldito cabrón,

quemate como el carbón,

que esta cera ardiente

te lleve como la corriente

por Orixá, por Narcisá

que su sufrimiento vaya de aquí para allá”

Este ritual solo debe de hacerse por justicia o defensa propia.

Esta calavera porta velas, ha de ser siempre la misma, y la guardaremos en un lugar bien seguro, sin dejar que nadie la toque jamás.

Si tenemos la suerte de tener una fotografía de nuestro enemigo, mejor aún, pues actúa mucho mejor, y la pondremos dentro del sobre con lo demás.