A lo largo de mi vida he realizado cientos, seguramente miles, de rituales y puedo asegurar que nunca hay dos rituales iguales aunque tengan el mismo objetivo y a pesar de que en el rito participen las mismas personas. El motivo es simple: cada día somos diferentes, tenemos la energía distinta, la capacidad de concentración. No hay dos días espiritualmente iguales.

 

Más allá de tener en cuenta ciertos consejos para hacer rituales de la mejor manera posible, hay que procurar que siempre nos acompañen una serie de complementos o accesorios para que el ritual que realicemos, tenga el propósito que tenga, sea un éxito. Por eso he decidido terminar este capítulo con una pequeña recopilación de aquello que considero imprescindible a la hora de llevar a cabo un rito.

Candelabros:

 

Indudablemente hacer un ritual implica utilizar velas y, por lo tanto, se nos hace imprescindible un lugar donde ponerlas para que no caigan, pues podríamos ocasionar un verdadero desastre.

Hay muchos y distintos candelabros. Según la economía de cada cual, podemos señalar desde los baratísimos «pies de pollo» de material metálico muy simple, hasta los «boches» de cristal, que tienen la apariencia de un pequeño cenicero. Si decidimos hacer una inversión más elevada, aprovechando el hecho de que muchos candelabros son verdaderas joyas para la decoración de nuestro hogar, podemos optar por los candelabros de  metales preciosos, como la plata e incluso el oro.

Personalmente, soy partidaria de un candelabro intermedio, como podría ser una palmatoria de hierro forjado o de bronce, alguna de las cuales incluso lleva grabados los símbolos planetarios, el sol, la luna o las estrellas. Este tipo de candelabro económico, es ideal, tanto por su precio como por su seguridad.

  
 

Boldos:

 

Son los recipientes donde se queman o se mezclan las hierbas, aceites, etcétera. Pueden ser de cualquier material no metálico y, personalmente, aconsejo los de barro o arcilla cocida, pues son baratos y duraderos.

Al acabar el ritual, hay que limpiarlo siempre con agua, pero sin usar detergentes agresivos. Una forma de purificar  el recipiente es tenerlo 24 horas consecutivas con colonia de coral rojo, sistema ya utilizado en la antigüedad para la limpieza de objetos mágicos.

 

Cerillas:

 

Es aconsejable tener siempre a mano como mínimo una caja de cerillas de madera que enciendan bien (importante comprobarlo antes de iniciar el ritual).

En algunos casos, y si el ritual es de los llamados de comunión, es decir que participan varias personas, es recomendable comprar una caja de cerillas grandes.

 

Copas:

 

A lo largo de nuestras experiencias con la magia casera vamos a encontrar algunos rituales en los que deberemos usar algún tipo de líquido, desde vino hasta agua de Oxalá, entre otros; para la manipulación de este tipo de productos vale la pena que tengamos un cáliz o copa ritual que podemos utilizar para todo tipo de rituales de magia.

La elección de un formato u otro irá acorde con la personalidad de cada uno; en mi caso, por ejemplo, tengo dos, uno de madera de ulano y otro de bronce trabajado.

Aunque sobre gustos no hay nada escrito (o eso dicen…), desaconsejo totalmente los famosos «vasos calavera», utilizados generalmente  para rituales de magia negra e incluso roja. Son poco estéticos y muy frágiles, además de tener un precio bastante elevado.

 

Apagavelas:

 

Cuando utilizamos candelabros, sean de un brazo o de varios (yo tengo uno especialmente hecho para mí, de nueve brazos y simbología cabalística), es imprescindible tener un buen apagavelas, pues a menos que se nos indique lo contrario, las velas usadas en un ritual deben apagarse una vez terminado el rito, y los apagavelas facilitan esta tarea.

Hay una gran variedad en cuanto a materiales, especialmente de bronce, pero personalmente aconsejo los de hierro forjado, pues además de más baratos, son mucho más resistentes. Aconsejo comprarlos de color negro para que siempre parezcan limpios.

Manteles:

 

En los rituales que se utiliza un altar, podemos utilizar a modo de cubierta una sábana blanca limpia. Siempre se suele usar la misma sábana (lavándola tras cada uso) y algunas practicantes de magia casera con destreza para la costura –entre las que me incluyo– acaban personalizando la tela con bordados de temática esotérica y mística.

 

No obstante, para quien no quiera usar sábanas, existen en el mercado manteles especiales para rituales, que también se usan para las tiradas de runas y tarot. En el caso de usarse en ritos, es importante lavarlos después de cada uso.