Quédate en Casa es la consigna y todos nos hemos quedado en casa. Todos-hasta el gato- estamos experimentando una dinámica diferente en nuestras vidas y este momento representa una excelente oportunidad para el desarrollo de nuestra espiritualidad durante la cuarentena.

Muchas personas creen que la espiritualidad es algo que está fuera de nosotros o que corresponde a prácticas espiritistas o a situaciones desconocidas.

Asociamos esta palabra con los monjes budistas, las cofradías en El Himalaya o con alguna religión. Eso no es así, es un falso mito dado que todo ser humano se constituye en sus tres aspectos esenciales: el cuerpo físico, la mente y su espiritualidad.

Por eso tú y cualquier persona puede desarrollar su espiritualidad en cuarentena aún cuando no estés familiarizado con ello.

 

Entonces ¿Qué es la espiritualidad?

Esta palabra ha sido definida de muchas maneras posibles, pero para resumirla se decir que es una experiencia divina. Son esas vivencias tan íntimas, que generalmente no las comentamos a ser alguno, que nos llenan de profundo amor, una directa conexión con el momento presente y llena todo nuestro ser de vida. La fuente de la espiritualidad es el amor y el desarrollo de ésta lo puede alcanzar cualquier ser humano aun cuando no esté apegado a doctrina o religión alguna.

¿Cómo desarrollar nuestra espiritualidad en cuarentena?

Aquí algunos consejos muy sencillos que puedes practicar para desarrollar tu espiritualidad en cuarentena sin necesidad de acudir a un maestro o gurú y que los puedes practicar en tu absoluta intimidad, sin tener que consultarle o contarle a alguien:

Respiración consciente

La primera pauta para cualquier iniciación espiritual es aprender a respirar para llegar al estado de paz. El aire es vida, es Dios mismo entrando en tu ser. Toma unos minutos diarios y haz veinte respiraciones lentas, pausadas y profundas. Intenta no engancharte con ningún pensamiento y si sucede, déjalo ir sin juzgarlo.

 

Esta pequeña práctica diaria es un gran portal que cambiará tu vida para siempre. Si sientes que estás a gusto y requieres más tiempo, no te inhibas.

 

No te exijas

Ya es suficiente estar transitando en una dinámica nunca explorada por ti en la que afloran muchas emociones desde adentro para, además, sumarle una exigencia que viene desde el ego.

Ese transitar-te involucra el soltar las viejas estructuras, el descansar de nuestras exigencias del pasado que nos hacían tan rígidos con nosotros mismos. Si alguien en esta vida te tiene que querer, considerar y comprender eres tú; nadie lo hará por ti.

Comienza a practicar un sentimiento de autocompasión contigo mismo y date el permiso o la licencia de fluir y de que los tuyos lo hagan. No te juzgues ni juzgues a los otros por ello.

Permítete ser:

Este es un acto muy íntimo y requiere un entrenamiento. Es dar rienda suelta a nuestras emociones y no todos estamos preparados para esto. Aceptar nuestras emociones es un acto que requiere práctica y conciencia. Si sentimos miedo, tomemos un tiempo para a contemplarlo y «escuchar» qué nos quiere decir.

 

Escribir sobre lo que estamos sintiendo es una buena práctica, recuerda que las emociones represadas se convierten en enfermedades. Por ello es bueno que te permitas dejar salir tus emociones.

 

Guarda silencio:

Intenta practicar el silencio. Dice una famosa máxima que «Somos esclavos de nuestras palabras y amos de nuestro silencio». El ayuno de palabras te ayudará a aprender a escuchar a otros y expandirá tu conciencia hacia el amor.

Con la práctica diaria de estas cuatro simples y sencillas acciones, tu vida cambiará de manera sorprendente. La energía que atraerás será diferente y mejorará todas tus relaciones con los otros. Anímate durante esta cuarentena a transformarse en otro ser humano.